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Página 3 de 4 A través de ese decreto injusto y discriminatorio entre otras cosas se contempla, la coerción legal, emocional, física, e incluso financiera, que familias, el barrio, las instituciones religiosas y de gobierno ejercen, violando normas internacionales de derecho humanos, con el fin de obligar a mujeres lesbianas y hombres homosexuales a que sean hetero-sexuales. La homofobia y el miedo a las preferencias sexuales distintas a las heterosexual se utilizan para subyugar a lesbianas y homosexuales, obligándoles a aceptar los roles sexuales y las limitaciones que la sociedad patriarcal les impone. Actos de discriminación Amparados en el artículo citado anteriormente, quienes ejercen violencia contra mujeres lesbianas y hombres homosexuales suelen hacerlo con total impunidad; pocos gobiernos se ocupan de investigar los delitos motivados por el odio contra las preferencias sexuales diferentes de la heterosexual. Además, el silencio y la vergüenza que rodean a lesbianas y homosexuales y que les lleva a conductas auto punitivas, impiden que busquen ayuda o denuncien la violencia que sufren. Los derechos civiles y socales de homosexuales y lesbianas como ciudadanos/as de este país están estrechamente relacionados con los derechos humanos. Ambos cuestionan la distinción entre lo privado y lo público y la negativa a ocuparse de los derechos sexuales de los grupos humanos antes mencionados, perpetuando así las violaciones a éstos y manteniéndolas en la invisibilidad dentro de esta sociedad heterosexista. Diferentes asociaciones y comisiones de derechos humanos y grupos de lesbianas y homosexuales de muchos países del mundo han desarrollado estrategias y esfuerzos para que las instituciones y organizaciones de derechos humanos que se encargan de vigilar el respeto de los mismos, comiencen a ocuparse de los brutales casos de abuso perpetrados en contra de lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales y otras minorías sexuales que han llamado la atención internacional. Asesinatos de travestís en México y Brasil; la encarcelación de homosexuales en Rumania y Egipto; y las ejecuciones de lesbianas y homosexuales en Irán. Yo me pregunto: ¿Queremos en nuestra sociedad atrocidades como éstas?, ¿Queremos ser cómplices de tan abominables crímenes al callar? ¿Verdad que no?
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