Si bien la "revolución sexual" de los últimos años ha desmitificado la homosexualidad, y mejorado gracias a ello su imagen, esto no significa que esté totalmente domesticada.
Aún cuando esta imagen se proyecta confidencialmente a alguien, en ocasiones puede originar una sincera aceptabilidad, pero la mayor parte de las veces despierta la alarma y pone en marcha fuerzas violentas contra la homosexualidad. Se puede anticipar que dependiendo de la "guía de sexualidad humana" que cada individuo persigue conforme a lo que aprende de la sociedad y de sus experiencias individuales, así se manifiesta su comportamiento sexual. Estos y otros procesos de aprendizaje se encuentran cimentados en una estructura en la cual se dan lentos cambios a través de un proceso largo de evolución. El control que ha tomado la sexualidad, independientemente de la orientación sexual, es mejor comprendido en la medida que se entiende la homosexualidad masculina y la femenina. Aunque todavía se piensa que los factores fisiológicos actúan para determinar la dirección de la sexualidad de una persona, esa idea resulta muy difícil de disipar. Se ha dicho también que la constitución física de las personas puede afectar en gran medida el desarrollo de su agresividad o pasividad. En una sociedad como la nuestra donde se espera que los sexos muestren una marcada diferencia en su equilibrio agresividad-sumisión, las relaciones sexuales o las preferencias por el papel masculino y femenino son básicamente influidos. Pos lo tanto cuando se afirma que una persona tiene ésta o aquella preferencia sexual no debe entenderse que solo es la suya, sino también la que comparte con la "mayor parte de la gente", pues existe una convicción socializada. Entrando un poco en las relaciones homosexuales, se cree que éstas se componen principalmente de contactos buco genitales y del coito anal. Aparentemente las características de "inserción del pene" de estas acciones son muy semejantes a la relación pene-vagina de la heterosexualidad. Si bien es cierto que las técnicas orales y anales son comunes en la homosexualidad, en grandes segmentos de la población homosexual existe una preferencia definida, a menudo exclusiva, por diversas formas de masturbación mutua y coito femoral (entre los muslos). Sin duda, la mayor parte de la personas concebirán siempre la sexualidad varonil, en general, y la sexualidad, en particular con el órgano genital masculino que tiene la función de penetración. Este enfoque es el que ciertamente produce las falsas concepciones que a su vez, tienden a oscurecer el significado de la homosexualidad. Lo cierto es que la exaltación del órgano genital masculino ha imposibilitado a mucha gente a considerar el lesbianismo: "Después de todo, ¿Qué pueden hacer dos (2) mujeres solas"? Es necesario plantear que las personas, a menudo de manera intuitiva - o inconsciente - seleccionan a sus compañeros o compañeras según lo que esperan de su pareja. En verdad, se puede decir que una persona que tenga preferencia por alguna técnica sexual determinada y que no le agraden otras puede pasarse años enteros sin encontrar un solo o sola compañera, cuyas preferencias sexuales sean contrarias. En relación a la actividad sexual de las mujeres lesbianas, esta se concentra en acciones derivadas principalmente de largos periodos de estimulaciones sutiles, continuos y táctiles que son relevantes para un contexto emocional, enfocándose más en la totalidad de la persona que en un contacto genital especifico. La estructura inicial del interés sexual entre dos (2) mujeres suele incluir un periodo relativamente prolongado de respuestas e intercambios sociales y afectivas, que pueden parecer nada mas que eso cuando en realidad se han convertido hace mucho tiempo en algo realmente erótico (C.A. tripa, La Cuestión Homosexual, 1998). Es importante recalcar que la sexualidad no debe ser entendida como un impulso reacio, extraño por naturaleza o difícil de manejar, ya que por más que la persona quiera someterla, fracasara en su intento por dominarla o esconderla.
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